October 26, 2009


Getafe Negro

En la categoría: Uncategorized - Ale @ 9:40 am

Estos dos micros que os pego ahora los escribí recientemente para un concurso, el "Getafe Negro", festival de novela policíaca de Madrid.

Las condiciones para presentar eran:

  • 150 palabras máximo
  • Temática "negra"; ya sabéis, policías, asesinatos y eso.
  • La primera frase del micro tenía que ser "La sangre sobre la nieve es más roja", porque esta edición era temática sobre Suecia.

Presentaron más de 1600, lógicamente no me llevé na (aquí puedes leer los ganadores), pero los dos micros que me salieron me gustan bastante; una de dos, o voy escribiendo mejor, o he perdido definitivamente mi capacidad autocrítica :o). Allá van.


La búsqueda

—La sangre sobre la nieve es más roja. Tenía que estar seguro, señor. En mayo comprobé que sobre el césped se dispersa y se filtra, y eso no me gustó nada. Después lo intenté en la playa, pero fue frustrante; resultó un barro parduzco y viscoso. Volví a probar ya en verano, entre las olas del mar. La sangre se diluyó rápidamente, pero pronto estuve rodeado de cangrejos y peces que mordisqueaban los restos de la chica. Sabía que estaba acercándome a la perfección, pero necesitaba una última prueba. Sobre la nieve ha sido distinto. Brilla con vida propia. Los borbotones salen lentos por el frío, acompasados, con cadencia de vals. La sangre cubre los diminutos cristales de nieve y los deshace sin perder su densidad ni enturbiar su color. Ha sido maravilloso, señor. He terminado mi búsqueda.

—Cabo, arreste a este malnacido y bájelo a los calabozos. Cuando acabe, llame a la prensa. Lo tenemos.


En perfecto estado

La sangre sobre la nieve es más roja. Fluye lentamente, formando un charco alrededor de Mauricio. Hace un segundo estaba aquí en el andamio, conmigo. Ahora está en el patio nevado, cinco pisos más abajo.Todavía lleva puesto el arnés, roto por tres sitios. He podido mirarle por última vez a los ojos mientras caía, intentando agarrarse desesperadamente al aire.

Voy a llamar a mi mujer. Tengo que contarle que nuestro amigo se ha resbalado en el hielo del andamio y se ha precipitado al vacío. No le contaré lo del arnés.

Prefiero darle la noticia yo. No se lo podrá creer, ayer mismo se vieron mientras yo doblaba turno. Se pondrá muy nerviosa. Tanto, que cogerá el coche para venir enseguida. Le darán igual la nieve y el hielo. Tiene unas cadenas nuevas, en perfecto estado.

En perfecto estado. Como el arnés.


October 15, 2009


La mejor compañera de viaje

En la categoría: Uncategorized - Ale @ 9:49 am

Este micro lo escribí para un concurso de RENFE. No fue seleccionado y lo envié a otro… y tampoco. Así que ha llegado el momento de darle salida :o).

¡Pues a mi me gusta!

"Nos subimos a aquel tren llevando dos maletas.
 
En una había ciudades, nombres para niñas, susurros al oído y miles de amaneceres del futuro. Una bolsa sin cordel con besos de reserva y cajitas de caricias de todos los tamaños. Rellenamos los huecos con momentos tranquilos, algunos emocionantes y muchos apasionados.
 
La otra tenía un asa muy gastada e iba atada a mi mano. Dentro llevaba ladrillos para construir muros, almohadas con lágrimas secas, cerrojos y un caparazón.
 
Ella cortó la cuerda con palabras sin filo y vivimos el viaje sin preocuparnos el destino."

October 14, 2009


Que hable el aguacate

En la categoría: Uncategorized - Ale @ 1:24 pm

Ejercicio de desbloqueo, "el binomio fantástico". Se trata de unir en un relato (dándoles papel central) dos palabras al azar, que no tengan mucho que ver. A mi me tocaron "aguacate" y "máquina de escribir".

El aguacate ha hablado. Espero que os guste su voz. Yo me lo pasé muy bien haciéndole hablar :o).

"Es duro ser un aguacate en este mundo lleno de prejuicios e incomprensión.
 
Dicen que nuestra piel es dura como el cuero, que no la traspasan ni las penas ni las alegrías de los demás. Que nunca se ha visto a un aguacate enternecerse ante un niño al que se le ha escapado un globo en el Retiro, que nunca un aguacate lloró en una boda, ni comentó lo guapísima que estaba la novia.
 
Dicen que nuestro corazón es duro como la madera.
 
La gente no conoce la verdad. Los aguacates no somos insensibles. Nos ponemos tristes cuando el frutero coge a nuestro compañero de cesta, que es mayor y está arrugado y oscuro, y lo tira a la basura junto a la apestosa chusma que son las patatas podridas y las cebollas rancias. Sufrimos por el colega que acaba hecho daditos en una ensalada, o por el que está aterrorizado en un plato rodeado de gambas, que parecen marcianos de ojos saltones.
 
¡Si por lo menos fuéramos más expresivos! Es difícil llorar cuando no tienes ojos y reír cuando no tienes boca. No vemos, no hablamos, somos incapaces de sacar a pasear el dedo corazón cuando estamos cabreados. Nuestra única posibilidad es mover ligeramente el rabito, pero nadie nos entiende.
 
Pero todo eso va a cambiar gracias a mí, porque yo soy el primer aguacate de la siguiente generación. Soy el Elegido. Os lo voy a contar.
 
Estaba una mañana en la cesta de las frutas, pensando en mis cosas de aguacate, ya sabéis, ácidos oleicos y eso, cuando noté en mi piel rugosa que Hernán estaba en la cocina y me había agarrado. Me levantó en vilo, y sentí como caminaba por el pasillo balanceándome en la mano, sin ningún respeto. Eso marea. Yo ya estoy casi maduro y mi carne es tierna, y él estaba apretándome sin ninguna delicadeza. Me molestó bastante. Fue tal mi indignación, que sentí un calor insoportable que salía de mi duro corazón. Este calor hizo que cada partícula de mi cuerpo empezara a rebullirse, a agitarse, a cambiar. Los espíritus de los millones de aguacates que vinieron antes que yo, que fueron necesarios para crearme, se agitaban en mi ADN. Todos ellos murieron y se les recordó solo por su colesterol bueno. Esos siglos de injusticias estaban haciendo cambiar mi cuerpo. A través de los poros de mi piel empecé a percibir algo. Claridad. Luz. Podía ver. Quemaba tanto, que me desmayé.
 
No sé cuánto tiempo estuve desmayado, pero sospecho que muy poco. Cuando me desperté, estaba encima de la máquina de escribir de Hernán, en su estudio de escritor. Miré a mi alrededor, y pude ver con mis nuevos ojos un plato con un tomate, una aceitera grasienta y una copa de vino. Por la puerta entraba Hernán. Lo vi muy distinto a como me lo había imaginado. Era gordo y llevaba una camiseta amarilla con una camisa de cuadros sin abrochar por encima. No se había afeitado en bastante tiempo. Tenía pelo en los nudillos, y lo que es peor… se acercaba hacia mí con un cuchillo en la mano, la punta en ristre, brillando amenazador.
 
Supe que era mi fin. Acercó su mano hacia mí, y entonces, instintivamente… cambié la distribución de la carne de mi cuerpo. Puse mi peso a la izquierda. En otras palabras… rodé.
 
Caí sobre el teclado de la máquina de escribir. Sonó un chasquido, y varios martilletes saltaron como flechas hacia el papel.
 
GHBVY
 
Me quedé tan sorprendido de mi movimiento como Hernán, que tenía la mano extendida, tanteando el espacio que yo ocupaba un segundo antes. Los ojos abiertos y redondos, la mandíbula descolgada, las cejas formando un arco apuntado. Vi que se rascaba una oreja para volver a la realidad, y volvió a acercar la mano hacia mí.
 
Pero yo ya sabía lo que tenía que hacer. Había quedado posado sobre la B, así que tenía a mi alcance, con solo girarme, las dos filas superiores del teclado. Con sumo cuidado, girando sobre mi culo y pulsando las teclas con el rabito, escribí:
 
EH TU
 
Hernán no pudo leerlo. Antes de que pulsara la H ya había salido corriendo de la habitación. Supe que tenía tiempo para escribir mi mensaje. Me puse rabitos a la obra, con mucha paciencia, buscando cada tecla.
 
Al cabo de un rato, Hernán se asomó despacio por la puerta. Primero vi su frente, después sus cejas, y por fin sus ojos. Así se quedó asomado, mirándome unos segundos. Yo le hice señas con el rabito para que se acercara.
 
Entró en el estudio, encorvado y cauteloso. Llevaba la escoba en la mano y me apuntaba con el gancho de plástico del extremo. Le señalé lo que había escrito en el papel.
 
EH TU HERNAN NO TENGAS MIEDO. SOLO SOY UN AGUACATE. TENEMOS MUCHO DE QUE HABLAR.
 
Hernán se relajó un poco, y bajó el palo. Acercó una silla al escritorio y me miró fíjamente. Cuando iba a decir algo reparó en la copa de vino que se había traído para la cena. Se la bebió de dos tragos, e inspiró profundamente antes de hablar.
 
—¿Qué coño eres?— Una gota de vino resbaló hasta su barbilla dejando un rastro morado.
 
Hernán pude tener muchos defectos, pero es paciente y sabe escuchar a las personas. Y ahora sé que a los aguacates también. No me quitó ojo mientras yo escribía.
 
TE ENTIENDO HERNAN. ESTAS ASUSTADO. PIENSAS QUE TANTO VINO TE HA HECHO DAÑO PARA SIEMPRE. PERO NO. SOY REAL. TAMBIEN ESTAS PENSANDO EN COMO SACAR DINERO DE TODO ESTO.
 
—Venga no me jodas, aguacate. ¿Qué puedes saber tú de mí? ¿Qué saben los aguacates de las personas?
 
ME ALEGRÉ MUCHO LA SEMANA PASADA CON TU PREMIO DEL CONCURSO DE MICROS. ME EMOCIONÉ CUANDO LLAMASTE A TU MADRE PARA CONTÁRSELO. TE DESEÉ MUCHA SUERTE CUANDO TE APLASTASTE EL PELO CON COLONIA PARA LA ENTREGA. LOS AGUACATES NOS DAMOS CUENTA DE MUCHAS COSAS.
 
Hernán lo leyó varias veces y sacudió la cabeza al terminar.
 
—Joder, aguacate. Si te digo la verdad, estoy esperando que se me pase este cuelgue chungo que me ha dado. No sé qué hago hablando contigo.
 
ESE ES VUESTRO PROBLEMA. OS CREEIS TAN ESPECIALES QUE NO MIRAIS A VUESTRO ALREDEDOR, FUERA DE VOSOTROS. LOS AGUACATES TENEMOS SENTIMIENTOS.
 
Al leer esto, Hernán se estremeció ligeramente y yo sentí que mi misión empezaba a cumplirse.. Sin decir palabra, se levantó y se fue. Volvió con una botella grande de agua y un vaso, ahuecó el cojín de la silla, y se sentó muy cerca de mí.
 
—Cuéntame más cosas, aguacate.
 
Así pasamos toda la noche. Yo le conté a Hernán toda mi vida, desde que me recogió un temporero canario con las manos llenas de callos y la camisa empapada de sudor, hasta el momento más feliz de mi vida: cuando él mismo me escogió entre todos los aguacates de la cesta de la frutería del Mercadona. No paraba de preguntar y se sorprendía con mis respuestas.
 
Cuando empezaba a hacerse de día y ya se oía el tráfico en la calle, Hernán, que no había bostezado ni una sola vez, me preguntó:
 
—¿Y qué vamos a hacer ahora, aguacate?
 
Lo pensé un poco antes de empezar a teclear. Pero luego ya no dudé.
 
HE VENIDO A CAMBIAR LAS COSAS Y TIENES QUE AYUDARME. LLEVAME AL ORDENADOR. EL MUNDO SABRÁ LO QUE LOS AGUACATES SENTIMOS. VAMOS A ABRIR UN BLOG.
 
 
****************
 
Ese fue el principio de mi historia, quería que supierais cómo empezó todo. El resto ya lo habéis leído cada día. Ha sido una semana maravillosa. Primero, la entrevista en la tele con José María Íñigo, que miraba alucinado cómo tecleaba en mi máquina de escribir. Después os he ido abriendo mi corazón en este blog. He escrito todo lo que he sentido en mi vida. Alegrías, penas, decepciones. Miedo, euforia, esperanza. En solo una semana he conseguido muchos lectores, y me habéis animado mucho con vuestros comentarios.
 
Lo he dado todo, pero mis fuerzas se agotan. Mi carne está regrenida, y por algunos lados empieza a asomarme moho. Casi no puedo moverme, mis fibras ya no responden, y apenas puedo escribir. Mi rabito se dobla, sin fuerzas para pulsar las teclas.
 
Hernán ha escogido un sitio estupendo para mí. A la orilla de un río, en una zona templada. Mientras cavaba un agujero no muy profundo, con lágrimas en los ojos me ha prometido comprar cien máquinas de escribir, una para cada uno de los aguacates que recoja de mi árbol."

October 7, 2009


Me gusta / no me gusta

En la categoría: Uncategorized - Ale @ 9:39 am

Vuelta al tajo. He escrito algo este verano, unos cuantos micros, un relatito corto… pero es que como los mando a concursos, no los puedo publicar. Es decir, solo publico los que no voy a enviar a concursos: Los malos. Qué bien, me gusta que mi blog sea un compendio de malos relatos. Así os pillarán más por sorpresa mis futuros éxitos :o).

Bueno, pues ayer comencé el curso "Relato breve: Iniciación". Para que nos entendamos, ayer empecé 2º de juntapalabras. El primer ejercicio fue de desbloqueo y trataba de escribir en 15 minutos una lista de cosas que te gustan o no te gustan, poniendo sobre todo mucha atención en que fueran imágenes concretas y sensoriales. "No me gusta que mi novio me observe mientras me pinto las uñas de rosa palo" <– Bien. "No me gusta que mi novio invada mi intimidad" <– Mal.

Aquí va mi texto. Este soy yo.

"Me gustan las gaviotas volando entre el tráfico de las grandes ciudades. Me recuerdan que estoy muy cerca del mar aunque no pueda verlo.

Me gusta despilfarrar el gel cuando me ducho.

Me gustan mucho las higueras, porque siempre las huelo antes de verlas.

Me gusta el olor de mi casa, aunque sea el del barniz del parqué y el del repelente para gatos que le echo al sillón.

Me gusta beber té frío a grandes tragos cuando vengo de hacer deporte hasta que me duele detrás de los ojos y encima de la nariz.

Me gusta sentir las orejas templadas porque el libro que estoy leyendo me ha emocionado; Y cuando más me gusta esta sensación es cuando voy en el bus, rodeado de gente que solo lucha porque respeten su espacio. Me gusta reconocerles las caras cada mañana y tratar de adivinar sus historias.

Me gusta mirar a mis amigos cuando no me ven, porque sus gestos dicen siempre mucho más que sus palabras.

Me gusta ponerme un cojín en el estómago cuando estoy sentado en un sillón; tal vez en mi casa me quitaron los peluches demasiado pronto.

Me gusta el aire frío que te golpea la cara al salir del metro en invierno, pero no me gusta nada ese mismo aire frío cuando entro a la oficina en verano."

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