April 1, 2009


De casta no le viene a Roble

En la categoría: Uncategorized - Ale @ 4:09 pm

Esta semana nos han tratado de enseñar "lenguaje teatral". El ejercicio trataba de escribir una escena entre un adolescente que quiere algo y sus padres. No creo que mi sainetillo valga un duro, pero… Me he divertido bastante escribiéndolo :o)

Para Amaya, que hoy me ha dicho que su abuela fue hippie.. ¡Uf, qué duro debió ser!

Se abre el telón. El decorado es una sala de estar con posters de Pink Floyd, pufs en vez de sillones, y una jarapa multicolor con el símbolo de la paz en el suelo. En la mesita en la que debería estar la televisión hay una lámpara de lava color malva funcionando. La luz es muy tenue. Las persianas están bajadas, pero entra algo de luz del final de la tarde por los resquicios. En un tocadiscos suena "Me and Bobby Mc Gee", de Janis Joplin, ligeramente distorsionada por el vinilo.

Dos personas de unos cuarenta y cinco años están recostadas en uno de los pufs. Él tiene el pelo entrecano recogido en una coleta y viste un pantalón de tela descolorido, camiseta rosa clara y chaleco de pana gris. Ella, un vestido largo y suelto que pasa del morado al violeta y al lila. Dan largas caladas a un cigarro liado que sujetan con unas pinzas de depilar, dejan que el humo salga denso y despacio de sus bocas, y ríen de forma algo bobalicona.

Se abre la puerta de la casa. Entra un adolescente alto, engominado con raya a un lado, vestido con pantalones beis de pinzas y un polo de marca. Cuelga su jersey verde claro con cuello de pico en un perchero y entra en la sala.

Padre: ¡Hola, Roble!. ¡Ven, túmbate un rato con Nube y conmigo!

Roble: No, papá. Son las 9, levantaos. ¿Qué habéis hecho para cenar?

Padre: ¡Roble! ¿Dónde está tu educación? ¿Por qué respetas las reglas y las convenciones sociales? Relaaaaaaaja, come kefir cuando tengas hambre, duerme cuando tengas sueño. Aprende de nosotros.

Roble: (Algo molesto) Eso no son valores papá, son contravalores. Además, sabes que odio que me llames así. Y Mamá se llama María de la Encarnación, deja de ponerle ese nombre tan ridículo.

Nube: (Risa aspirada y no muy coherente) ja, ja, ja.

Padre: Hijo… ¡pero si te llamas Roble

Roble: No Papá, ya no me llamo Roble. He celebrado mis 18 años yendo al Registro. Mira.

(Roble alarga su brazo para darle a su padre su nuevo DNI. Al padre le cuesta moverse en el puf, está muy hundido y Nube estorba)

Padre: (Voz desesperada, algo llorosa) ¿José Antonio? ¿te llamas José Antonio? Roble, hijo mío… ¿Qué has hecho?

José Antonio: Sí Papá, estaba harto de tener un ridículo nombre de árbol. En el colegio me he llevado más collejas que nadie por vuestra culpa. Ahora tengo un nombre normal, por favor respétalo, es el que yo he escogido. Y van a cambiar más cosas.

Nube: (Voz algo ida) ji, ji, ji. Uhhh qué mal karma.

Padre: Roble, no te puedo llamar José Antonio, así no se llama mi chaval. ¿Dónde está aquel niño que correteaba desnudo por la comuna en el pueblo abandonado de Extremadura? Metías los brazos hasta los codos en los botes de pintura para llenar las paredes de manitas de todos los colores… Abrazabas los árboles para sentir su energía… ¡Si hasta me ayudaste a colgarle los visillos a la furgoneta Volkswagen!

José Antonio: (Haciendo un gesto de "se acabó" con los brazos) ¡Basta ya, Papá! Ese es mi pasado y me avergüenza, por favor, no me lo recuerdes más. Ahora soy otra persona, con otras aspiraciones. Nadie debe saber nada nunca de todo aquello. Es incompatible con lo que quiero para mi futuro.

Padre: ¿Tu futuro? ¿Tu futuro? ¿Qué mejor futuro existe que el que nosotros queremos para ti? Trabajamos duro para poder darte una vida sin trabajo y sin responsabilidades. Podrás tener una casa con un terrenito en una aldea en Las Hurdes, frente al Pico Mingorro, con su huertito de verdura y hierbas. Tomates y lechugas por un tubo. Pasarás tardes enteras mirando los pepinos hasta que caiga la noche, en sintonía con la naturaleza, y te despertará el sol a la hora de comer todos los días. Y cuando por fin conozcas a un chico especial, podrás vivir con él en esa casa y compartir todas las estrellas del cielo.

(En ese momento, Nube se incorpora un poco, les mira a uno y a otro alternativamente, suspira, y se vuelve a desplomar sobre el puf)

José Antonio: ¡Por favor Papá! Ese no es mi sueño. Nunca me ha gustado el campo, sabes que no me gusta ensuciarme. Tampoco las drogas, porque me atontan. Los pueblos me aburren hasta la muerte. Me gusta comerme una hamburguesa en un McDonalds del Centro. Me gusta ir con los amigos en sus motos, metiendo bien de ruido por la calle. Y sobre todo… ¡Joder papá! ¡Que no soy gay! ¡Olvídate ya de la historia esa del chico especial! ¡Me gustan las tías buenas que salen en las revistas de moda, y si llevan transparencias, mejor!.

Padre: (Suelta un resoplido de indignación) Los jóvenes no sabéis lo que queréis. Los 18 son una edad idiota y estás confundido. A ver… ¿Qué es lo que quieres? ¿A que no tienes ni idea?.

José Antonio: El año que viene empezaré Derecho en Pamplona. Cuando acabe, haré una pasantía para poder ejercer como abogado, a ser posible de Civil, y mientras, estudiaré unas oposiciones. A Registrador o a Abogado del Estado, todavía no lo tengo claro. En primero de carrera conoceré a una chica mona y formal y me casaré con ella en cuanto apruebe las oposiciones. Los hijos que tengamos los atenderá por la mañana una chica colombiana, que son las más educadas y dulces. Y mañana mismo me voy a afiliar a las juventudes del partido. Y tú no me lo vas a impedir, porque soy mayor de edad.

Padre: ¿Ves? ¿Ves? ¿Abogado del Estado o Registrador? ¡No has pensado nada! La culpa es de las malas compañías esas de las charlas de los jueves en la Parroquia. ¡En mala hora te apuntaste! Yo no impongo nada, pero te pido por favor como amigo tuyo que soy, que lleves tu mal aura a tu habitación y os quedéis allí hasta mañana.

(José Antonio se va con los brazos estirados pegados al cuerpo, con los puños firmemente cerrados, y la mirada brillante. Cierra la puerta de su habitación de un portazo. Tras la puerta cerrada se oye un "¡Os odio!" sofocado por un cojín)

(El padre se queda tumbado en el puf, también muy alterado por la discusión. Da una calada al cigarrito y tose. Sigue dando algunas caladas y se va tranquilizando poco a poco. Al cabo de un minuto, su voz ya suena serena).

Padre: ¿En qué nos hemos equivocado, Nubecilla? ¿Qué hemos hecho mal? ¿Cuándo fuimos demasiado flojos con él y dejamos que se echara a perder?

(El padre da otra calada al cigarrillo que ya está apurado, se quema muy ligeramente los labios, y deja la colilla en un cenicero, aguantando el humo en los pulmones.)

Padre: (mientras suelta el humo) En fin, Nube, Roble tiene todo el derecho del mundo a elegir su propio camino y a equivocarse. Ya volverá. Espero que para entonces no haya destrozado su vida. Una carrera en una Universidad privada tiene que costar una pasta. ¿Cuánto nos darán por la casita de las Hurdes?

Nube: ji, ji, ji… (suspirando) (pequeño ronquido)

1 Comment »

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  1. En primer lugar, ¡un autor no puede comenzar diciendo que lo que ha escrito no vale! ¿qué presentación es esa? si tú me lo “vendes” así, mal vamos…pero al tema: me gusta tu escena, me gusta la ambientación y me divierten los personajes, peeeeeeero…no termino de “creerme” la voz del padre, no sé, un poco serio para ser un jipi fumeta. Con lo bien que te manejas con el tono divertido, yo le hubiera dado una vuelta. Mola cómo evolucionas, aunque seas un cabezón. Besito

    Comment by Ana — April 1, 2009 @ 4:26 pm

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