March 25, 2009


Mi nueva vida

En la categoría: Uncategorized - Ale @ 8:32 pm

Nuevamente, en clase hemos tenido ejercicio de ensayar la creatividad contra reloj. La profesora nos ha hecho imaginar una habitación con un ataúd en medio, y varias personas velando el cadáver. Los detalles, por supuesto, libres, así que cada cual se ha imaginado su propia situación. Luego nos ha pasado un papelito a cada uno, y hemos tenido que escribir un relato en 30 minutos que tuviera lugar en esa escena imaginada, y protagonizado por el personaje escrito en el papel. El mío es el de la foto: Una mujer a la que nadie conoce.

Aquí os pongo el mío. No me gusta demasiado. No le encuentro fallos muy evidentes, pero es que tampoco le encuentro guiños ni sorpresas. Tampoco le he dedicado mucho a tiempo a corregirlo, porque no sé si merece la pena. A ver si me decís lo contrario en los comentarios :o).

Cuando en septiembre entré en la Antigua Orden de los Druidas, todos en mi familia pensaron que estaba loca. "¿Por qué, Adela? Tienes una vida ejemplar, has criado a tus hijos, llevas bien la casa, tu marido es feliz contigo. Ahora las mañanas son enteras para ti, puedes pasear por el parque, hacer despacio los recados de la mañana o tomarte tu tiempo para disfrutar ahora que tus hijos no están en casa".

Y sin embargo, un mes después, aquí estoy. Ha sido un mes duro, he estudiado los escritos de los más antiguos miembros de la Orden y he aprendido el significado de los ritos que mis Hermanos han practicado durante siglos. Le he dedicado el mucho tiempo del que he dispuesto en mi casa vacía. Mi Mentor veía en mi grandes progresos, y yo nunca me había sentido tan cerca de nadie como de él y como de todos mis Hermanos, a los que ni siquiera conozco, pero a los que me unen fuertes lazos de Compromiso, Bien Común, Lealtad, y Destino Compartido.

Tanto he avanzado en el estudio de nuestras Escrituras, que mi presentación al resto de la Orden iba a adelantarse a este sábado. Ese día pronunciaría mis votos en el Bosque sagrado y sería ungida, y consagraría mi destino a la búsqueda de nuestro Bien y a la propagación de los mandatos de nuestra Orden.

Ese hubiera sido, sin duda, el día más feliz de mi vida. Pero no pude alcanzar esa dicha por un terrible suceso: la muerte de nuestro Primer Mentor de la Orden. Fue una casualidad desafortunada, pero una extraña convicción latía en mi pecho y yo confiaba en mi destino y en el Plan que nuestro Mentor había trazado para nosotros.

Y ahora aquí me hallo, rodeada de mis Hermanos, en la vieja capilla excavada en la roca arenisca de las montañas en la que nos reunimos. Todos mis Hermanos y Hermanas miran hacia el suelo, y tapan su dolor y ocultan sus miradas unos de otros con la gran capucha negra de nuestro hábito. Caminan descalzos sobre el húmedo suelo de la gruta, y encienden velas de incienso alrededor de nuestro Primer Mentor, que proyectan sombras que tiemblan en las paredes terrosas de la gruta. Los cánticos del ritual resuenan y hacen ecos, y parece que son cientos de voces graves las que despiden al Druida.

Nos hemos acercado en fila, cabizbajos, y uno por uno hemos dejado nuestra ofrenda ante el cuerpo, presentándole nuestros respetos. Cuando he depositado a sus pies mis violetas frescas, he escuchado su voz por primera vez en mi interior. Le he reconocido por la paz y la seguridad que transmite quien ya dejó este mundo.

Me ha dicho que estoy llamada a hacer grandes cosas en la Hermandad, que nadie como yo ha sentido su Espíritu. Pude escuchar el latido de su corazón inmortal, y su mano invisible se posó sobre mi cabeza descubierta transmitiéndome la Fe que guió su vida.

Al momento, yo sé cuál es mi papel. Doy un paso al frente, y tomo los símbolos de la ceremonia que tan bien conozco. Mis Hermanos me miran extrañados, se preguntan unos a otros quién soy, quién es esa novicia que ni siquiera ha recibido el Hábito. Mientras levanto el Pedernal, la Tierra se acomoda en sus profundidades. Es un lamento grave y arcano, una señal que nos envía nuestro mentor, y mis Hermanos asisten tranquilizados al Oficio para el que nuestro Líder me ha designado.

6 Comments »

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  1. Me gusta cómo funcionas con presión en la escritura. Me gusta tu druida, los detalles y la forma de meternos en la escena. Hubiera metido más sentimientos de Adela…pero me conformo porque hay violetas frescas y eso es un punto. Un beso

    Comment by Ana (Jimena) — March 25, 2009 @ 9:34 pm

  2. Por cierto…tienes razón, mucho mejor tu foto que la mía ;-)

    Comment by Ana (Jimena) — March 25, 2009 @ 10:02 pm

  3. Yo en cambio no conecto. Está bien escrito, pero todo eso de los druidas lo percibo a años luz. El último que me cayó simpático era el de la poción…. y ya ha llovido desde eso verdad?

    Comment by Supernacho-tu-tutor — March 28, 2009 @ 6:42 pm

  4. Ana, en 30 minutos no me cabían más sentimientos :o)
    Sí Supernacho, yo creo que es justo eso, que a mi los druidas me la soplan, y eso se nota un montón…

    Comment by Ale — April 1, 2009 @ 4:23 pm

  5. Hum… demasiadas mayúsculas.

    Comment by Perdido — April 2, 2009 @ 10:05 am

  6. Para darle gravedad al asunto..
    Bueno… Gravedad :oD

    Comment by Ale — April 2, 2009 @ 4:31 pm

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