November 5, 2008


Quizá es que no me quieres

En la categoría: Uncategorized - Ale @ 6:05 pm

El ejercicio de esta semana consistía en entrenar con los distintos tipos de narradores. Había que continuar el texto de Quim Monzó (si no lo leíste no entenderás nada), tomando como narrador la primera persona, es decir, la chica o el chico de la conversación, o bien un tercero protagonista, y continuar con el relato desde ese nuevo punto de vista. Me salió un texto bastante irónico, así que me permití exagerar y tomarme algunas licencias. Por ejemplo: ¿Qué hace una persona pensando onomatopeyas?.

"¡Aaaaaargh! No puedo más. Tengo que largarme de aquí ahora mismo, ya mismo. Esta conversación estúpida y machacona está cerrando las paredes de este cuarto sobre mi cabeza, tengo ganas de arrancarme un brazo y golpear a Nuria con él, ¡a ver si así se calla!, pensé.

Me di la vuelta, dejandola con la siguiente chorrada en la boca, y tal cual estaba vestido, me fui a la calle. Al sentir el aire fresco en la cara noté una mejoría inmediata. La vista del parque Tierno Galván en primavera siempre me relaja, los chorros pulverizados que emergen del lago se meten en mis articulaciones y las engrasan. El césped verde descansa mis pupilas. Las chicas que corren en pantaloncitos cortos con vuelo parecen saludar a la nueva estación, hola primavera, adios invierno, mira cómo corro, no me alcanzas. Qué monas que son. Si yo las alcanzara…

¿¿Pero qué demonios le pasa a Nuria??. ¿Por qué no se da cuenta de que la quiero?. La amo, la adoro, besaría por donde ella pisa. Subiría al Everest a por una flor para ella si allí las hubiera, o bucearía el más profundo de los oceános para rescatar una corona de un galeón hundido y ponérsela en la cabeza a mi reina. Me pondría a gatas y le ofrecería mi espalda para que ella tuviera un trono donde sentarse cómodamente, yo sería su fiel lacayo o su bufón, lo que ella quisiera. ¿Qué más pruebas necesita?

Unos golpecitos en el hombro me sacaron de mis ensoñaciones. Me di la vuelta, era Montse. Iba vestida descuidadamente, con ese aire de pereza de un domingo sin planes. Un simple pantalón de chándal gris claro, con tres rayas azules a cada lado de las perneras. La chaqueta, también gris claro, era grande y floja, y llevaba las manos metidas en los bolsillos a la altura del estómago. Un kleenex arrugado asomaba por la manga.

“Hola, Montse”! le dijo yo, mientras acariciaba a Homer, el Highlands Terrier blanco que la acompañaba a todos sitios. Qué tal se te está dando la mañana?

“Muy bien, me he bajado a pasear al perro y a hacer unos recadillos, me acompañas?”

Vaya, estaba muy guapa Montse esta mañana. Su aspecto desaliñado la hacía parecer simpática, despreocupada, divertida. Cada vez que sonreía se le hacían unas arruguillas en la nariz, y yo tenía que sonreir también. Me gustaba mucho oirla reñir a Homer cada vez que olisqueaba demasiado un árbol, o cuando salía a perseguir a algún niño que lo miraba con cara de miedo y haciendo pucheros.

“¡Homer! ¡Quieto! ¡Deja a ese niño, ven aquí!”, decía ella disimulando sus risas.

Mientras bajábamos las escaleras del parque, ella me preguntó qué tal me iba con su hermana. Pues mira, agobiado y harto de ella, pensé yo. Me asfixia, me hace dudar de mi mismo, y me siento totalmente inseguro, porque no soy capaz de demostrarle mi enorme amor, mi devoción, no logro hacerle ver que mi corazón está rendido a sus pies, que soy su ciego adorador.

"Muy bien", le dije yo.

Entonces ella alargó su mano y tocó mi antebrazo, apenas un pequeño gesto, una muestra de cariño, una ligera presión con dos dedos con la que ella me decía, estoy muy contenta de que os vaya bien. Ese simple roce provocó un escalofrío en mi espalda, y un agradable calorcillo subió hasta mis orejas. El resto del trayecto hasta la panadería caminé muy cerca de ella, rozándola de vez en cuando, haciéndome el distraído, mirando sus labios mientras ella me contaba cosas de su trabajo en el Instituto. Los dos estábamos riéndonos alegremente cuando entramos por la puerta de la panadería.

Primero pidió Montse. Media de candeal y una palmera de chocolate blanco. Me miró con una sonrisa traviesa que estaba diciendo "estoy siendo mala, ji ji ji".

Luego la panadera me miró directamente a los ojos, y me dijo, "¿Qué desea?". Que me sigas mirando con esos ojazos negros que son una promesa de pasión cálida, que te quites ese gorrito blanco absurdo y sueltes tu pelo negro y acaricies con él mi pecho. Que me des unos cruasanes y desayunarlos contigo mañana entre besos.

"Una baguette poco hecha y dos cruasanes", fue todo lo que dije.

Acompañé a Montse a su portal, y me despedí de ella con dos besos. Sus mejillas estaban coloradas y frescas. No hay que fiarse de marzo, le dije. Sus besos fueron cariñosos y cercanos, no pareció importarle mi barba después de dos días sin afeitar.

"Pasaos esta noche a cenar, voy a hacer lasaña"

"¡Claro!. No hagas postre, de eso me encargo yo", y le di otro beso.

Mientras caminaba hacia casa, con las manos en los bolsillos y mirando al suelo, iba pensando en lo que le diría a Nuria. Esta vez sí la iba a convencer. Tendría que estar segura de que la quiero, utilizaría las palabras más encendidas, las más rendidas hacia ella. Aunque a veces perdía el hilo de mis pensamientos pensando en Montse, en las corredoras, y en el pelo negro de la panadera."

Como véis, aunque dan ganas de odiar un poco a Montse, al final le he dado la razón :o)

4 Comments »

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  1. Mola. Por las risas, por la panadería, que es un momento genial, por el tipo que has dibujado y por la manera de vestir de Montse los domingos. Un beso

    Comment by Jimena — November 5, 2008 @ 9:42 pm

  2. Y yo que en las tres primeras líneas te quería pegar … lo que me gustó al final. Buen ejercicio compi.

    ¡Qué blog más mono te ha quedado eh!

    Comment by Hache — November 7, 2008 @ 6:12 pm

  3. Pues me ha gustado. No hace sino demostrar que el amor es bidireccional: cómo va a querer este tío al loro que no hace sino dudar de él. Que se vaya con su hermana!

    Comment by Hombre Sin Personalidad — November 9, 2008 @ 1:55 pm

  4. Me ha gustado leerlo. No opino sobre la calidad hasta que tu no elogies sinceramente mis cuadros. Te seguiré en adelante

    Comment by super-nacho-tu-tutor — November 12, 2008 @ 9:15 pm

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